Hay comentarios de todos los colores con la renuncia de Sáenz de Santamaría a su baja maternal, que ha aceptado gestionar el traspaso de poderes a 11 días de haber dado a luz. Parece que está dando de mamar a su bebé, pero ¿por cuánto tiempo puede mantener una mamá una lactancia en condiciones y ese cargo tan estresante? Y ¿de qué tipo de hormonas estará repleta la lactancia de ese bebé?, ¿de las que produce el cuerpo cuando la madre siente tranquilidad, reposo y la felicidad al ver que otros cubren sus espaldas y le ayudan?, ¿o todo lo contrario?
Que está muy bien que la mujer elija en lo que sólo le competa a ella, pero parece que la elección es sólo entre los únicos factores que parecen interesar cuando de conciliación laboral y familiar se trata: “entre los derechos de la mujer y los del representante público”, afirma la portavoz del PSOE Carmen Montón (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/derecho/libertad/ejercerlo/elpepisoc/20111125elpepisoc_2/Tes ). ¿Y los derechos de los niños, de su hijo, de su bebé con tan sólo 11 días de vida? ¿Una salus es lo que necesita un niño al nacer, a su padre por muy buena voluntad y cariño que ponga? ¿Va a velar Mariano Rajoy por los derechos de nuestras familias y nuestros hijos, de las familias que sí quieren recibir a sus bebés a la vida como merecen todas las horas que les permita la ley, por los derechos de los niños que sí necesitan a su mamá 24 horas durante muchos más días que once? ¿Cómo va a respetar esos derechos un presidente que le pide a una mujer recién parida que acepte el estresante cargo de dirigir el traspaso de poderes? La respuesta es que no le importan lo más mínimo.
Así, las ambiciones personales son las que tienen prioridad, las de Mariano Rajoy porque confíe en Santamaría para esta labor y las de Santamaría porque le suponga un billete para la vicepresidencia, vaya usted a saber, pero en cualquier caso nadie habla del derecho de ese bebé: a oler a su mamá y sentirse seguro con ese olor, a tocar esa piel tan suave y cuyo tacto le procura tantas endorfinas, a tomar tetita a demanda que es como la naturaleza lo tiene previsto para que el bebé esté nutrido a nivel físico, mental y emocional, al calor de su mamá que no es el mismo que el calor de nadie más en el mundo porque sólo su mamá tiene las hormonas precisas que la naturaleza da en el puerperio para que las hembras mamíferas den a sus hijos todo lo que necesitan y en la forma en que lo necesitan.
El anterior artículo de El País dice también: "La casualidad,... ha hecho que Sáenz de Santamaría sea madre justo en un momento irrepetible en su vida profesional...", como si su hijo pudiera ser recién nacido cada fin de semana… Pues no, la condición de bebé es también algo irrepetible, tanto para él como para su madre. La sociedad debería proteger eso con uñas y dientes, toda la sociedad, de forma que un político aislado no se atreviese nunca a hacer lo que ha hecho Mariano Rajoy. Lo debería proteger por su propio bien, por el futuro equilibro emocional y mental de los niños, que serán los políticos, médicos y vicepresidentas del futuro...
Cuando la catedrática Chinchilla dice en el artículo que “el de la número dos del PP es un trabajo intelectual para el que no es imprescindible estar presente, se puede trabajar desde casa por teléfono.”, ¡me parece que no comprende lo que supone ser madre y dar lactancia a demanda, pese a que tenga una hija, o no comprende lo que es ser la número dos de un partido político recién elegido para gobernar en un país al borde del rescate económico!!
Si se eligiese ir a trabajar con el bebé a cuestas, el bebé tendría satisfechas sus necesidades, pero no, el bebé se queda en casa con una mujer desconocida y una voz semi conocida que es el padre. Esta madre ni tiene necesidad económica imperiosa de ir a trabajar ni puede llevarse a su bebé, aunque ¿cómo podría llevárselo a un trabajo que implica el estrés tan brutal que va a tener esta señora durante una buena temporada? No le deseo ese puerperio a nadie, ni por ella ni por su hijo, que va a sentirse inevitablemente igual.
Me parece una tremenda hipocresía política que el mismo partido que defiende el derecho a la vida de los niños y que quiere cambiar la ley del aborto, no defienda el derecho de los niños a una vida digna nada más nacer, con los cuidados que merece cualquier mamífero, una vida que empiece equilibrada y sana para que pueda formar parte de una futura sociedad menos desquiciada y más acorde con lo que de verdad importa en la vida.


