miércoles, 1 de abril de 2020

DÍA 32 DE CONFINAMIENTO

Sí, es posible que no os salgan las cuentas. En mi familia llevamos 32 días de confinamiento porque viéndolas venir tras las noticias de lo ocurrido en otros países, empezamos por iniciativa propia el autoconfinamiento el día 2 de marzo. Nuestro hijo pequeño nos ayudó mucho porque ese mismo día se hizo mucho daño en el pie y con lo que ya pesaba, necesitábamos dos personas para trasladarlo durante varios días, por lo que mi marido también se quedó en casa. Ahora tenemos un montón de citas y compromisos virtuales. Las distintas actividades de mi hija mayor y las mías se han seguido en encuentros online. Los españoles al final somos mucho más trabajadores de lo que parecía y desde casa hemos descubierto que, al menos aquellos con los que mantenemos actividades y compromisos, cada uno dentro de sus posibilidades, tienen una profunda vocación por aquello en lo que habitualmente trabajan. Ésa gran suerte tenemos y tienen.

Incluso mi hija ha recobrado la pasión por  la música gracias a un grupo virtual montado en estos días a tal fin. Algo que reservo para otro post aparte porque merece su propia explicación.

De todas las muchas cosas que he leído en estos días, quiero traer aquí especialmente ésta de un profesor español. El artículo se puede leer aquí: https://www.magisnet.com/2020/03/lo-que-nos-ha-ensenado-el-coronavirus/

Pero sobre todo quería destacar este párrafo, que va para esa compañera que dijo hoy que cada día que pasa siente que es un día perdido:

"...También nos ha enseñado el coronavirus que se puede vivir con mucho menos. Con muchísimo menos. Por eso hay que saber priorizar. Lo urgente es trabajar. Lo importante es la salud. Y la familia. Y los amigos. El tiempo que se pasa con los hijos y con los padres es tiempo ganado. Hay que aprovechar esta cuarentena para disfrutar de lo que casi nunca podemos. Un día no podremos hacerlo y ya no habrá vuelta atrás. Un beso o un abrazo que no se da, nunca regresa. Y ninguna red social, ninguna plataforma, ninguna web puede sustituir un abrazo. "





Un abrazo, ¡por el momento virtual, amigos!

miércoles, 25 de marzo de 2020

- HMN-9 Estado de Alarma -

En estas semanas de autoconfinamiento por el estado de alarma debido al covid-19, da tiempo para muchas cosas, entre ellas pensar, reflexionar, escribir, sentir, tener más tiempo para hablar.

De entre esas conversaciones de pareja y esas reflexiones que se van completando con el pensamiento del otro, surge este escrito que hace unos días me envía mi compañero. Y de entre las decenas de articulos y vídeos que he leído estos días, es una de las que más me ha gustado. Por eso la traigo aquí, para compartirla:

- HMN-9 Estado de Alarma -

En los últimos años el estado de Gaia había empeorado. Tras unos cientos de años, el virus HMN-9, se había multiplicado de tal manera que, en su frenética actividad, estaba afectando preocupantemente a la vitalidad de Gaia y poniendo en riesgo su futuro. Varios de sus órganos estaban seriamente dañados, sus pulmones no conseguían reponerse de tanta toxicidad generada por el HMN-9. Su sistema inmunológico se había ido debilitando poco a poco a causa de los desequilibrios que producía el virus. Poco a poco sobrevino la fiebre. Su temperatura comenzó a elevarse. Su tos, cada vez más frecuente se asemejaba a las sacudidas de los terremotos. Definitivamente, Gaia estaba muy enferma. En tiempos pasados, fue muy complicado eliminar o neutralizar a ese virus, pues se distribuía en grupos aislados y el sistema inmunitario tenía que dividirse para llegar a cada grupo, perdiendo cohesión y efectividad.

Sin embargo, HMN-9, en su avance y crecimiento llegó a infectar la prácticamente totalidad del organismo de Gaia, tanto que llegó a formar una red conectada totalmente por todo su ser. Ese fue el momento que esperaba Gaia, el momento en que su sistema inmune podría por fin realizar un sencillo ataque que se extendería en cadena a través de las múltiples conexiones existentes entre todos los núcleos víricos.

Y comenzó el ataque allí donde más había proliferado y se había replicado el virus.Y fue todo un éxito, tras cientos de años, el sistema inmunológico empezaba a fortalecerse y causar grandes daños a HMN-9. Gaia recuperaba poco a poco la respiración, sus pulmones se empezaban a limpiar, nuevas células se podían ver en movimiento donde hacía tiempo que habían desaparecido. Poco a poco la temperatura de Gaia, la fiebre, comenzó a descender.



Como muchos otros virus, HMN-9, no era un virus letal por naturaleza, sólo fue su falta de adaptación al organismo de Gaia lo que provocó un desequilibrio tan grande y peligroso que se hizo necesario actuar frente al virus, no para exterminarlo, pero sí para reducir su infección y permitir que se reinventase a sí mismo en un estado de equilibrio y respeto con su hospedador, Gaia.

Covid-19 finalmente ganó la batalla, aunque ése no es su nombre realmente. Lo confundimos con el culpable, confundimos los roles. Los culpables eramos nosotros, HMN-9. Y Covid-19 no nos exterminó, sólo nos dio un repaso para hacernos más conscientes de nuestros errores y nuestras debilidades, y posibilitar así que HMN-9 no alcanzase su grado máximo de letalidad con Gaia y consigo mismo.

Ahora llega una gran oportunidad para el cambio, una oportunidad para levantarnos y empezar de nuevo.