Venía debatiendo desde hace
unos días con un viejo amigo sobre dónde está el origen de que la sociedad sea
en su mayoría (preocupantemente) como es, sobre el origen de tanto daño, sobre
las soluciones y el posible camino para conseguir cambiar el futuro. Le
comentaba mi punto de vista, desde el que el error no está en determinadas
ideologías, sino en el hecho de que éstas existan. Hablaba sobre la única
solución, que cada uno haga consecuentemente lo que tiene que hacer, que se
deshaga del sistema imperante si le ahoga, que hay alternativas aunque sean
minoritarias, que tal vez el tiempo consiga que una masa crítica suficiente dé
la vuelta a las cosas como en la teoría de El centésimo mono. Se preguntaba si
al final lo que hay que hacer es despreocuparse de la dirección que lleva la humanidad.
Mi respuesta era un No en mayúsculas. Hoy encontré este vídeo en el que,
referencias y coincidencias históricas aparte, se expone una idea sobre la
situación del ser humano que comparto totalmente. Es largo, pero vale la pena.
Por si no puedes verlo en el vídeo incrustado: http://vimeo.com/8053869
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